Todos los modelos, uno al lado del otro
El equipo elige el que sirve para cada trabajo sin abrir otra cuenta, sin otra tarjeta y sin pedir otra autorización.
CIV.IA
No es una traba burocrática menor: el circuito de compra pública no contempla una suscripción mensual en dólares, con tarjeta y términos en inglés. Entonces se compra igual, pero mal. CIV.IA lo reemplaza por una sola compra —con todos los modelos adentro—, presupuesto por área y registro de todo.
Los modelos que su equipo ya usa, más los que todavía no probó — y más de veinte en total. Se elige el que sirve para cada trabajo sin abrir otra cuenta ni pedir otra autorización, y la provincia decide cuáles quedan habilitados.
+20 modelos más
Hoy, cada uno de estos sería una suscripción aparte — con su propia tarjeta y su propio expediente.
Un organismo público puede comprar sillas, servicios profesionales y obra pública. Una suscripción mensual, en dólares, con tarjeta, aceptada con un click contra términos en inglés y jurisdicción extranjera, no entra en ningún casillero.
Nadie deja de trabajar porque el circuito no contemple una herramienta. Lo que pasa es esto — y no es desprolijidad de nadie: es la única salida que queda.
Sin tope, sin dueño y sin registro. Nadie sabe cuánto va, hasta que se corta.
El resultado es que todo el uso de IA del organismo queda invisible: no se planifica, no se controla y no se puede rendir.
Un equipo que trabaja de verdad no necesita «una IA». Necesita seis cosas distintas, y cada una es hoy un proveedor aparte, con su propia suscripción, su propia tarjeta y su propio imposible.
Texto
Redacción, resúmenes, análisis de documentos
Un proveedor más
Imagen
Piezas gráficas, placas, ilustración
Un proveedor más
Video
Cortes, animaciones, contenido para cada canal
Un proveedor más
Voz
Locución y accesibilidad
Un proveedor más
Transcripción
Conferencias, reuniones, audios
Un proveedor más
Escucha
Qué se está diciendo, y dónde
Un proveedor más
Seis compras que no se pueden hacer. Seis veces el mismo problema.
CIV.IA reemplaza esas seis suscripciones por un contrato con un proveedor local. Los modelos que viste arriba quedan todos adentro, sobre un mismo crédito, el mismo presupuesto y el mismo registro.
El equipo elige el que sirve para cada trabajo sin abrir otra cuenta, sin otra tarjeta y sin pedir otra autorización.
Un solo pozo compartido, repartido por área según lo decida la provincia. Se ve lo que queda antes de que frene a alguien.
Qué modelos y qué funciones quedan disponibles lo define el organismo, no cada usuario por su cuenta.
Cuando aparece un modelo nuevo —y aparece uno por mes— no hay que abrir otro expediente: ya está adentro del mismo contrato.
La misma tecnología, comprada como corresponde.
| Hoy | Con CIV.IA |
|---|---|
| La tarjeta personal de un agente público | Un contrato con el organismo y factura en pesos, con su expediente |
| Nadie tiene el gasto total | Presupuesto por área y por persona, a la vista |
| Se corta a mitad de un trabajo, sin aviso | Crédito compartido y consumo visible antes de llegar al tope |
| Cuentas personales con información del organismo adentro | Cuentas del organismo: la persona se va y el trabajo queda |
| Nada que adjuntar a una rendición | Quién, qué, cuándo y cuánto costó — exportable |
| Cada área compra su propia herramienta | Una compra, y adentro se configuran los agentes que hagan falta |
Ordenar la compra resuelve el problema de esta semana. El de fondo es otro, y está medido:
Por eso CIV.IA no es sólo la licencia: son cuatro capas, y tres de ellas existen para que la primera sirva para algo.
Fuente: CIPPEC, «No solo IA en Gobiernos Provinciales de Argentina», Documento de trabajo #231, marzo 2026. Relevamiento de las 23 provincias y CABA.
Cuatro capas. La primera es la que destraba el expediente; las otras tres son las que hacen que la compra sirva para algo.
01
Un contrato, una factura en pesos y asientos que son del organismo, no de la persona. Se da de alta por área, se suman o se quitan usuarios sin rehacer nada, y el circuito administrativo es el que la provincia ya usa para cualquier proveedor.
02
Presupuesto por área y por persona, definido por la provincia: cuando un área llega a su límite, deja de consumir. Y todo queda registrado —quién, qué, cuándo y a qué costo— en un registro que se exporta y se adjunta a la rendición.
03
No es un curso al costado del software: se aprende haciendo la primera circular, el primer informe, la primera pieza. Cuatro niveles —entender, usar, producir, supervisar— con cohortes por rol y certificación. Es lo que hace que las licencias compradas se usen.
04
El documento que la provincia adopta —revisión humana obligatoria, qué información no se carga nunca— más un informe trimestral con qué áreas lo usan, cuánto tiempo se ahorró y qué costó. Es lo que un funcionario necesita para defender la decisión y para renovarla.
Un chat genérico le deja a cada agente público la tarea de descubrir solo para qué sirve, y por eso la mayoría lo abre una vez y no vuelve. Un asistente configurado para un problema concreto se explica solo, se adopta más rápido y se puede medir por función.
Qué se está diciendo, por región y en tiempo real. Se puede analizar cualquier cuenta pública —la propia o la de un tercero— y leer métricas, contenidos y el sentimiento de los comentarios.
Textos y mensajes con la voz del organismo, en todos los formatos que hagan falta, a partir de lo que el propio organismo ya escribió.
Piezas gráficas y video para cada canal, sin esperar la cola de diseño para una placa que sale hoy.
Conferencias, reuniones y audios convertidos en texto buscable, con quién habló y en qué minuto.
Borradores administrativos armados sobre los formatos y los antecedentes del propio organismo, no sobre una plantilla genérica.
Lo que se repite todas las semanas queda agendado y llega por mail solo: el reporte de escucha, el resumen de prensa, el parte del área.
Cada agente se configura por área, con los documentos y el criterio de ese organismo. Cuando aparece un problema nuevo se configura otro: no se compra otra herramienta.
El mismo espacio de trabajo, cargado con los documentos y el criterio de cada organismo. Estos son casos que se resuelven hoy, no una hoja de ruta.
No decide. Produce borradores y material que una persona revisa y firma — eso está en el marco de uso responsable que la provincia adopta, no es una recomendación. No reemplaza el criterio jurídico, ni el pedagógico, ni el clínico, y no se conecta a sistemas de gestión ni toma decisiones sobre personas.
Cuatro pasos, y se entra por un área y un problema. Cuando esa área muestra adopción, se suma la siguiente. No hay big bang: no existe un único patrón que funcione para toda una administración. El primer paso lo hacen ustedes solos y no compromete a nada.
Diez preguntas que responden ustedes en cinco minutos, por la provincia, por un organismo o por un área. Devuelve el nivel de madurez y las prioridades. Si quieren, después la leemos juntos.
Alta de organismos y áreas, permisos por persona, topes de gasto y el marco de uso responsable adoptado — todo antes de que el primer agente escriba nada.
Cohortes por rol sobre casos reales de la administración, adentro de la misma herramienta. Termina con gente que puede trabajar, no con un certificado de asistencia.
Cada trimestre: qué áreas lo usan, en qué, cuánto tiempo se ahorró y qué costó. Es lo que se adjunta a una rendición y lo que sostiene la renovación.
Las respuestas están acá para que no haya que esperar a una reunión.
Diez preguntas, cinco minutos, y la responden ustedes: no hay que coordinar nada ni esperar que llamemos. Se puede responder por toda la provincia, por un ministerio o por un área — lo que conozcan de cerca. Devuelve el nivel de madurez sobre las cinco dimensiones del modelo de CIPPEC, con recomendaciones para cada una. No pide correo para mostrar el resultado.
Hacer la autoevaluaciónContanos desde dónde escribís y qué necesitan resolver. Respondemos con una propuesta de agenda, no con un folleto.